jueves, 12 de septiembre de 2013

El fraude personal

Características de los esquemas de fraude. 




Si hay algo que abunda en nuestra sociedad, obsesionada con la riqueza y el estatus, son los mercaderes de ilusiones.  Nos referimos a individuos que se aprovechan de la natural ambición humana de ser, de tener y de lograr con el fin de obtener beneficios poco éticos o ilegales.

En ese sentido voy a compartir una mala experiencia que tuve.  Hace un par de años, fui invitado a una exposición sobre un curso de ingles que prometía resultados extraordinarios en poco tiempo.  Recuerdo que los promotores hacían gala de la eficacia del método, de la facilidad de aprendizaje para el alumno y, sobre todo, de su bajo costo en relación al gran beneficio de dominar un idioma.  Animado por la narrativa, me terminaron de convencer con un descuento especial y firmé el contrato.  Un día después cuando desperté del letargo, tuve la curiosidad de leer las cláusulas del contrato y ahí observé la primera señal del lío en que me había metido: luego de 24 horas de la firma, no era posible retractarse de lo firmado.  Para hacerles corta la historia: no pude retirarme, el curso resultó de poca calidad, la política de cobros era agresiva, amenazaban con dañar mi reporte de APC; en fin, un completo fraude.

Ahora considero lo defraudado como el precio del aprendizaje, que en mi caso fue de unos cientos de dólares.  Otras personas corren con menos fortuna ya que hay fraudes de mayor alcance que ocasionan pérdidas patrimoniales severas o dejan consecuencias legales de larga duración en sus víctimas.

Detectar el fraude a tiempo no es fácil, ya que los esquemas fraudulentos evolucionan conforme pierden el elemento sorpresa.  No obstante, se ha podido observar un patrón de conducta que se repite.  A continuación, presentamos algunos de los elementos que pueden indicar que estamos frente a un dañino vendedor de ilusiones:

  1. Ofrecen una solución extraordinaria a un problema intrincado: Tener dinero en abundancia nunca ha sido fácil.  Aprender otro idioma tampoco.  Ni mejorar la salud, ni bajar de peso es cuestión de un momento.  Es por eso que se debe dudar de las propuestas que dicen tener una solución fácil a sus problemas u objetivos (todas las personas tienen alguno).
  2. Utilizan las pasiones humanas: El fraudulento se apoya en los sentimientos y en los deseos más profundos de la persona para que su mensaje sea convincente y nos impulse a la acción.  Al codicioso le endulzarán el oído con promesas de vastas riquezas.  Al perezoso le ganarán su buena voluntad con la certeza de logros sin esfuerzo.  Al vanidoso le embriagarán con sueños de poder y dominio.  Para todas y cada una de nuestras obsesiones, tendrán una receta.
  3. Se ganan la confianza por medio de referencias: Presentan convincentes testimonios de las personas que ya lo lograron.  Buscan crear confianza por medio de la presentación de conocidos, amigos o familiares.  Rara vez operan en solitario porque saben que en grupo es más probable el convencimiento por la tendencia humana de seguir a las mayorías, así estén totalmente equivocadas.
  4. Buscan generar compromiso de inmediato: Ofrecen una oferta especial de último momento aplicable solo a ese día.  Impulsan la decisión argumentando que entre más se espera, menos se gana.  Insisten y persisten en su mensaje, no se dan por vencido porque buscan convencer de su grandiosa propuesta.


Ya sea un esquema piramidal de alcance internacional como DMG, cuyo colapso ocasionó histeria y suicidios en Colombia, o un inofensivo curso de inglés o una fabulosa propuesta de negocios basada en productos pseudocientíficos, existen muchas mascaras que esconden las intenciones de fraude.  Intenciones que si se ejecutan de acuerdo a lo planeado, ocasionarán malgasto de tiempo, dinero y esfuerzo.  Prestemos atención a las señales del fraude personal.


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